Reproducción del reportaje publicado en la Revista Nueva Minería & Energía Nº 16, Junio de 2010 El Centro de Investigación Minera y Metalúrgica (CIMM) en conjunto con la Universidad Diego Portales (UDP) creó un instrumento inédito que busca clasificar a las empresas del sector minero según su nivel de innovación. La herramienta, que hasta ahora no existía en Chile, fue desarrollada para medir la “cultura de la innovación” entre las empresas de la minería nacional. El modelo identifica fortalezas y debilidades que presentan las empresas para impulsar el desarrollo innovativo y tecnológico al interior de sus propias organizaciones, entregando información que luego, en una segunda etapa, permitirá elaborar un ranking con las empresas “más innovativas”. La iniciativa surgió como resultado de diversos estudios realizados en conjunto por el CIMM y la UDP desde el 2007, los que después de tres años de trabajo permitieron elaborar un instrumento de medición que ya se ha aplicado en forma piloto a 9 empresas de la mediana minería de las regiones de Coquimbo y Valparaíso. Si bien el proyecto aún está en marcha, la experiencia ha resultado útil para determinar en qué pie está la innovación en la minería nacional y para elaborar un modelo que considere las características particulares de Chile, según dice Ricardo Venegas, director de Innovación y Desarrollo Tecnológico del CIMM. “Nuestro país tiene que reflexionar cuáles son sus valores y su cultura respecto a la innovación. Canadá, Australia, Japón, u otros países desarrollados, abordan la innovación desde una posición que le es propia a su cultura, a su modelo de desarrollo económico o a su pertenencia a entidades mayores, como la Comunidad Europea en el caso de los países de ese continente. En consecuencia, nosotros tenemos que reflexionar como país cuál será el modelo, el estilo o la forma en que debemos abordar la innovación, pensado de una manera particular de Chile”, explica el ejecutivo del CIMM. La aplicación del modelo y la posterior clasificación de las empresas en un ranking no busca calificarlas como mejores o peores, aclara Venegas. La comparación permitirá identificar aquellos aspectos relevantes que están presentes en aquellas organizaciones “más innovativas” para que las otras “menos innovativas” puedan aplicar ese modelo para avanzar en innovación. “Al comparar las empresas, lo que nos interesa es determinar qué parámetros explican el hecho de que una tenga mayor innovación que otra. Así podremos conocer qué se está haciendo en ella con mayor cultura de innovación que pudiera ser replicado por otras compañías y de esta manera transferir esa información a otras mineras, y en general, a todo el sector”, precisa Venegas. Pequeña y mediana minería Para comenzar, el CIMM consideró a la pequeña y mediana minería como el sector ideal para ejecutar este proyecto, debido a que permite llegar directamente al productor minero y así aumentar la competitividad de este sector de la minería nacional. “Nosotros privilegiamos las innovaciones que puedan beneficiar de forma inmediata al productor minero para contribuir a su competitividad y para establecer una cultura de la innovación”, dice el especialista del CIMM. “La pequeña y mediana minería tienen características propias que se dan en nuestro país, con un marco económico y jurídico ideal para el desarrollo del sector minero, con una ubicación geográfica y recursos geológicos específicos, etc. En consecuencia, los modelos que podamos aplicar ahí responden a nuestra propia realidad”, precisa Venegas. En otros países existen instrumentos de medición de la Cultura de Innovación, pero el país necesitaba tener sus modelos, asegura Venegas, quien reconoce que utilizaron elementos presentes en la metodología generada por el académico español Patricio Morcillo de la Universidad Autónoma de Madrid para elaborar el instrumento. Sin embargo, aclara que esos elementos fueron fusionados con una mirada local sobre el desarrollo de la minería de pequeña y mediana escala en Chile. Además, se incorporó un modelo matemático de clasificación, multicriterio desarrollado por las académicas Sara Arancibia y Macarena Donoso de la Facultad de Ingeniería de la UDP y que presenta un alto componente cualitativo basado en la opinión de expertos y ejecutivos del sector. “Ajustamos modelos que no son nuestros a la realidad de Chile y generamos un primer modelo que ya podemos aplicar a nuestra propia realidad, con las características propias de este segmento económico”, afirma Ricardo Venegas. Variables claves del instrumento El instrumento identifica al menos cinco variables claves que permiten generar una cultura de la innovación al interior de las empresas. El primero se refiere al “estilo de organización”, que incluye la forma de gestión de la empresa, el estilo de administración y el trabajo de las gerencias, entre otros. La segunda variable establece la forma en que la empresa maneja o estimula la creatividad al interior de la organización; mientras que la tercera variable se enfoca al aprendizaje interno de los integrantes de la empresa. Una cuarta variable busca identificar cómo la organización estimula el desarrollo de ciertas competencias propias que se dan al interior de la institución y la quinta se refiere a la “vigilancia tecnológica”. El instrumento aplica una serie de criterios de indicadores (entre 7 a 10) a cada una de esas grandes líneas y caracteriza cómo se comporta esa organización en esas variables. Ello permite clasificar a las empresas y comparar unas con otras, con criterios objetivos expresados en los modelos y los parámetros de cuantificación desarrollados por la UDP. Hasta ahora, la experiencia se ha aplicado a empresas de la mediana minería, pero el siguiente desafío es incorporar empresas de la pequeña minería para aumentar su competitividad. “La idea es transferir esas competencias y capacidades presentes en las compañías mejor rankeadas a otras compañías y, eventualmente, al segmento de minería de pequeña escala”, explica Ricardo Venegas. Asimismo, la aplicación de este modelo busca aportar con información para que los distintos fondos concursables existentes (Conicyt, Corfo, InnovaChile, fondos regionales) se puedan enfocar de mejor manera para potenciar precisamente aquellas competencias de innovación que el instrumento identifique. Conclusiones preliminares Una de las primeras conclusiones tras la aplicación del modelo fue la necesidad de potenciar la llamada “vigilancia tecnológica” en las empresas. “Debemos hacer un esfuerzo para tratar de generar instrumentos o políticas que apunten a estimular la vigilancia tecnológica dentro del sector. Los fondos concursables podrían estimular esta necesidad, de manera que se hagan más proyectos que permitan transmitir experiencias y metodologías en este sentido. Y eso es lo que se está tratando de hacer con estos modelos de cultura de innovación”, precisa el experto del CIMM. Un buen ejemplo de esto es el proyecto “Vigilancia Tecnológica y Tecnologías de Libre Acceso para la Minería de Mediana y Pequeña Escala, MMPE”, que está desarrollando el CIMM con apoyo del Programa Innova Chile de CORFO, y la participación de la Sociedad Nacional de Minería, el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile y la Universidad Católica del Norte. Otra variable que el instrumento develó como “bajo” es el aprendizaje organizacional, un tema sensible para la minería, debido que las particulares condiciones de trabajo de este sector (con turnos y en faenas lejanas de los centros poblados) mantienen distanciados a los integrantes de la organización. Frente a esta realidad, Venegas destaca la plataforma virtual desarrollada por el CIMM, que busca difundir conocimiento a distancia, en forma virtual, por ejemplo a través de cursos e-learning. “El modelo se puede mejorar, pero el gran resultado de su aplicación es que tenemos una muy buena aproximación de lo que ocurre en el sector de la Mediana Minería y que ya nos comienza a entregar algunas luces sobre los elementos a potenciar para lograr una mayor cultura de la innovación al interior de las empresas”, concluye Ricardo Venegas. << Volver |